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domingo, 20 de diciembre de 2009

ALCANZAR LOS LIMITES (Microrelato)



Todo daba vueltas. Estaba aturdido. Richard tardaba demasiado en tapar el agujero. El cuerpo se resbalaba. La lluvia caía implacable. No quería tocarlo. Le di un puntapié y evité su caída.
- Por Dios, ¡date prisa hombre!
- ¡Maldito imbécil!, me respondió.
Nadie sospecharía de mí por eso Yo era el tipo raro al que todos evitaban. Nunca podrían imaginar lo que se les avecinaba.
Llevaba trabajando en mi descubrimiento dos malditos años. Nadie quiso escucharme. La dirección me negó la subvención. Era cuestión de días hacer realidad mi sueño: ¡regreso a la vida! Por fin cargamos al muerto y lo llevamos al Laboratorio.
Sentí un escalofrío al tocarlo. Inyecté la solución y esperé pero me quedé dormido.
Un susurro a mis espaldas. Unos pasos. Giré la cabeza. Mi grito se ahogó en la fuerza del golpe. Antes de caer pensé que había jugado a ser Dios.

SABIAS LAS PALABRAS



Sabias las palabras
en su inmenso significado
pobladas de matices
de trazos largos
arrastradas por lápices
o bolígrafos
plumas en ristre
o en un teclado.

Clavadas como aguijones
dibujadas en la mente
despacio o a empujones
en el corazón grabadas
llenas de esperanza e ilusiones
rotas en la tardanza
de las estaciones.

Descifrando todo un cúmulo
de sensaciones
saliendo del alma
a borbotones
dolorosas y profundas
alegres o victoriosas
retando una y otra vez
de manera rotunda
la escritura más misteriosa.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

ME MUEVO



Me muevo entre tus caderas
al son de tus gemidos
y cual pantera
emito gruñidos
al dulce vaivén
de tu cuerpo desnudo
y en tu mundo de pasión
¡yo me hundo!

Tus manos se deslizan
mientras tu boca hambrienta
beso a beso me acaricia
y en mi piel va grabando
con su fuego tu nombre.
Ahora sé ya que tú
¡eres mi hombre!

Me haces sentir
que el suelo desaparece
y me conduces al cielo
me mimas, me dices cosas
¡que me estremecen!

Mi corazón de hielo
ya se rompió
abrió sus grietas
y se fundió
ante tanta ternura.
Ahora solo vive en mí
la locura
¡de tenerte otra vez!

DIBUJANDOTE



Tímida, mi pluma se asoma
buscando tu figura
y rasgando el papel
poco a poco te dibuja
de la cabeza a los pies.

Dedos grandes y unidos
que sienten cosquillas
y te hacen reir como a un niño.

Piernas suaves
largas pantorrillas
entre ellas yo me pierdo como nave
a la deriva.

Y cuando me agarro a tu cintura
suavemente me empujas
y me dominas
y me estremeces
cuando me giras.

Silenciosamente me arrastro
hasta tu pecho
y me acuesto en él
mullido lecho
donde se duerme un dulce sueño
y se hunde mi timidez.

Tu boca se ofrece
como el más exquisito manjar
habla y se mece
en la sonrisa
y en ella se extienden
pícaros los dientes
cuando te da la risa.

Tus ojos se iluminan
al mirarme
y llenos de luces brillantes
aún son más grandes

El cielo se prendió en ellos
y el azul infinito allí se quedo
sumergido en su profundidad
¡cuántos navíos se perdieron
en esa inmensidad!

Tus manos acarician
mis cabellos
y deslizándose entre ellos
van bajando
no importa dónde ni cuando
por el horizonte de mi cuerpo.

Silencio roto por el murmullo
de tus palabras y besos
por el éxtasis y la locura
de esta pasión y este amor
que ya no nos tortura

La noche se pierde
lentamente
la luna se evapora
y cuando la atraviesa el alba
aún me muero de ansias
¡cuando tú me amas!

AQUELLAS GOTAS




Aquellas gotas oscuras
que caían lentamente
por paredes maltrechas
de desvelos y ausencias…
hasta convertirse en un torrente
de penas.

Aquel agua que corría
a raudales
uniendo sus vías
formando canales
de gastados días.

Aquel lago de cristal
que se formó
aquel sabor acre
aquel humo y aquel olor
¿sabes?
¡eran mis lágrimas de dolor!.

POEMA




En este exquisito segundo
de la noche
donde los pensamientos vuelan
ágiles entre los dedos
nada se esconde
al derroche de la imaginación.

Y aunque temerosa la mano tiembla
a veces
su fuerza es poderosa
estremece

Rasgando el papel
puede vestirte
de luces y colores
convertirte en el centro
de ardientes amores
hacerte diestro
o concederte honores.

Torbellino lento
pero implacable
la mente se abre
a la melodía que se escapa
de infinitas palabras
y las absorbe.

Historias miles
se desatan
con la luna de fondo
o un mar de plata
lleno de sirenas que cantan.

Puedes ser un sujeto
cualquiera
convertido en soneto
cuando la mano quiera
estatua de sal o de piedra.

El tiempo ya se quiebra
y se desvanece
ante el alba
que callada aparece

Se coronan los versos
se oyen los latidos
de la rima
abrazándose en el poema.

viernes, 27 de noviembre de 2009

EL OTOÑO EN MI PIEL



Los árboles
se desvisten
caen sus hojas.

Amarillas y marrones
en mullidas formas,
suave manto
de colores.

La tierra
pierde la humedad
que la protege
y se resquebraja
abriéndose
a un otoño lánguido
que la hiere.

También mi piel
sufre los estragos
del tiempo
que la traspasa.
Se deteriora.

Tus manos jóvenes
buscarán la tersura
queriendo deslizarse
por suaves dunas
que la acaricien.

No surcos y arrugas
que las retiene
apagando el deseo
que las mueve.

Tú dices
que amas mi cuerpo
a través del alma.
Que tus ojos
no ven defectos
y que en ella
las estaciones
no dejarán huella.

Que tú no ves
ni surcos ni grietas,
ni hendiduras,
ni cicatrices,
ni arrugas.
Solo belleza.

Sin embargo yo
cuando me sumerjo
en el mar azul
de tus pupilas
y veo tu deseo.
tus ansias y tu locura..

Siento la amargura
de que haya llegado
el otoño a mi piel
aunque tú….
¡Tú no lo quieras ver!

sábado, 14 de noviembre de 2009

SUFRIMIENTO



Se desvanecen los momentos
en la noche callada y triste
que oscurece el dominio
de la mente que respira
en lo más hondo
en la caverna oscura
de la locura y del dolor.

Gastado cuerpo que se consume
envenenada su esencia
rancio ya su perfume
y deformes los rasgos.

Cansado letargo que no acudes
y en tu ausencia
la caída se acelera
en esa escalera de horror.

Apagaron su luz las estrellas
y el viento silbó su huella
entre los restos de la razón
despojando del último vestigio
a un gastado corazón.

lunes, 28 de septiembre de 2009

DEJAME VIVIR


Imagen cedida para este poema por Elsa Gillari.

La música llegaba a mis oídos
aún por definir
me acariciaban sus sonidos
y ¡era feliz!

Mi alimento son tus entrañas
y al son de tus latidos
mi corazón al tuyo acompaña.

Entre tú y yo, madre
un delgado hilo que nos une
y a la vez nos separa.

Mis ojos cerrados
no perciben la luz de tu entorno
pero dentro de mí
viven sus colores
en deliciosos tonos.

Pero hoy … ahí afuera
existen ruidos extraños
voces que te hablan con fuerza
pasos que se aceleran.

Y de repente un golpe
que me aleja de tu regazo

Me atrapan unos brazos
que me asfixian
me golpean unas tenazas
que me cortan
y siento como se me escapa
la vida
derramándose dentro de ti

Trato de huir pero me alcanzan
¡es inútil luchar!
estoy aquí, atrapado
ya no hay vuelta atrás.

Ahogándome con tu sangre
me deslizo por ese canal
donde sé que al final
dejaré de existir.

Y en mi último aliento madre
aunque no puedo hablar pienso
¿por qué me mojan tus lágrimas
Si lo quisiste así?

DEJARE



Dejaré que la palabra escale
el muro de tus lamentos
haré que se calle
para que no sea tu tormento.

En los ojos pondré un tupido velo
para que no puedan mirarte
y así no habrán de retenerte
mis lágrimas de desconsuelo

Pondré todo mi empeño
mi tesón, mi voluntad y mi fuerza
para que no te conviertas en mi dueño

Cerraré con llave, del corazón, la puerta
borraré uno a uno tus recuerdos
hasta que quede el alma desierta.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Presentación de Tocando Fondo en Cádiz

Presentación de "Tocando Fondo" en los Salones del Palacio Provincial de la Diputación de Cádiz.
Presentó el Acto: D. Francisco Menacho Villalba, Vicepresidente.


Amigos y familiares que asistieron.

Mis hermanas y mis hijas.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Presentación de Tocando Fondo en Algeciras.

Presentación de Tocando Fondo en la sede de "Barrio Vivo" en Algeciras.
Presenta el Acto: El Defensor del Pueblo Andaluz y el Periodista de la Subdelegación del Gobierno: José M. Serrano.

ALGECIRAS TOCANDO FONDO

domingo, 6 de septiembre de 2009

ESPERA




Mi pluma va uniendo
las letras
cual rueca invisible
moviendo los hilos
enhebrando las palabras
hasta pronunciar:

y.. mientras el tiempo se desgasta
o..mnipotente

t..e esperaré
e..n la distancia

a.. pesar de la lejanía
m..ientras pronuncio tu nombre
o..rgullosa y felíz.

La noche llega
y se abre la luna
arrojando sus estrellas
y enviando
todo su resplandor.

Mis ojos se cierran
aprisionando
tu imagen
y en mis sueños se esconde
la esperanza
de velar los tuyos
porque soy ¡tu ángel!

El corazón poco a poco
desacelera sus latidos
y recupera la calma
y aún estando dormido
en su memoria
¡descansa tu alma!

lunes, 31 de agosto de 2009

EL TIEMPO




Me dejaste partir
desolada
con el corazón angustiado
por la incertidumbre
que habitaba en mí
torturada
en lo más profundo
echando raíces
que me ahogaron
en la duda loca que no perdona.

Mientras tú,
callado y triste
agarrado al silencio
de tus pensamientos
sin palabras
ni momentos
detuviste al tiempo
que se quedó contigo
siendo él y no yo,
¡tu verdadero amigo!

Quiero hacer una llamada
a esa ternura tuya
de aquellos besos compartidos
que me robaron el alma
golpeándome sus latidos
y acunándome en el cielo
de sus abrazos
para que sea esa la fuerza
que arroje el muro
de tu dolor
y no tenga que marcharse
¡ninguno de los dos!

Amor es la palabra
que me aprisiona
que no sabe de distancias
ni conoce de razones
ni se alimenta de orgullo
ni de rencores
que sólo es capaz de vivir
de ilusiones
recordando todas las horas
de ese amor tuyo
apasionado y sincero
donde me quemé
en su fuego.

Mudo testigo ahora
de malentendidos
y amargura
esperando anhelante
una decisión
fundiéndose mientras tanto
en la locura
de los por qués
buscando ya la puerta
y las llaves
componiendo la clave
para no abrirla nunca jamás
¡a nadie!

sábado, 25 de julio de 2009

IMPRESIONES



Rodeada de árboles. Sentada en un banco recién pintado, aquí en la Abadía de “La Cambre”, en Bruselas. Frente a un lago de aguas estancadas y suciedad que flota quieta e inmóvil.

Todos los bancos están ocupados por personas mayores somnolientas, parejas que se arrullan entre susurros y el canto de los pájaros. Niños que se duermen y sus padres presurosos, los acuestan en sus cochecitos. Pequeños que van en bici.

Sin embargo prácticamente no se oyen voces ni gritos. Se disfruta del sol casi en silencio, bebiéndolo a sorbos mientras la tarde se desliza apagando el día. Reflejos rojos en las mejillas y algo en el cuello indica que el sol te acarició unos instantes.

De pronto suenan las campanadas de la iglesia y algunos alzan la mirada desde sus cabezas inmóviles.

Miro los árboles a mi alrededor pero aquí en Bruselas casi todos son grises con sus ramas desnudas, como si estuviesen tristes en esta tarde soleada y no supiesen disfrutar de la luz. Acaso piensan que mañana continuarán sumergidos en la niebla gris que devora continuamente la ciudad.

Pero se respira una paz que te inunda y enmudece antes de sumergirse en tu propio silencio interior.

miércoles, 15 de julio de 2009

YASSIN



Al girar la cabeza le vi. Pequeño y menudo. Apenas un muchacho, arrastrando una gran maleta tras de sí con agilidad. Más tarde supe que prácticamente estaba vacía. Sus ojos marrones captaron mi atención y no podía dejar de mirarle. ¡Había tanta tristeza en esa mirada!
- Oye, ¡respóndeme! ¡Siempre estás ausente!
Era Beatriz que dándome un codazo reclamaba mi atención. Yo me había sumergido por completo en la historia sin palabras que descubría ante mí, aquellos ojos
- Lo siento, me despisté. ¿Me decías?
Beatriz y el resto del grupo reían a carcajadas. Estaban contando de nuevo lo que les había sucedido en otro viaje al que yo no había ido con ellas. Estábamos sentadas en una de las mesas cercanas al pasillo que conducía a la salida principal del barco. No podía concentrarme entre sus fuertes risotadas y mi atención prendida de nuevo en aquel muchacho que prácticamente estaba ya a mi lado. La maleta ahora, delante de él.
El barco hizo un brusco movimiento y el chico perdiendo el equilibrio quedó sentado a horcajadas entre su maleta y mis piernas. Enrojeció hasta la raíz de sus cabellos.
- Perdone, perdone, no he podido evitarlo.
Le cogí la maleta que se había dado la vuelta y me quedé sorprendida ya que ésta no pesaba nada. Pude comprender entonces su facilidad para llevarla.
Le indiqué que se sentara con nosotras a la mesa. Mis amigas siguieron con sus historias y yo entablé conversación con él. Se llamaba Yassin y venía desde Tánger.
A medida que hablaba percibía una madurez infinita en sus palabras a pesar de sus pocos años. Acababa de cumplir los 18. Había estado trabajando en Granada en la construcción hasta comienzos del verano pero la Empresa tuvo que despedir a muchos de sus empleados y al no encontrar nada que le permitiese vivir allí había optado por ir a ver a su familia.
Tenía 10 hermanos. Dos chicos con él y ocho chicas. Llevaba una carpeta con sus fotografías cuidadosamente guardadas. Me las mostró una tras otra indicándome los nombres de cada uno de ellos.
En una fotografía estaban sus padres con las tres pequeñas en sus rodillas. Eran todas muy bonitas y con grandes ojos oscuros. Su padre era un hombre todavía bastante joven. Delgado y con la cabeza cubierta con un gorro de rayas rojas..
Su madre me impresionó bastante. Era mucho más alta que su marido y con rasgos angulosos y esqueléticos. Los ojos aparecían grandes y hundidos tras los pómulos.
Le devolví las fotografías y volvió a colocarlas con cuidado en el compartimento donde estaban.
- Y Vd. ¿cómo se llama?
Su voz era tranquila y dulce. Le respondí mirándole a la cara:
- Me llamo María.

Le pregunté cómo había ido a parar a Granada. Y, finalmente dejando su timidez a un lado, me relató toda la historia.
Durante mucho tiempo, varios años de su vida, había intentado salir de su país. A veces debajo de un camión. Incluso en ese mismo barco donde viajábamos, se ocultó en el contenedor de basura en una ocasión, pero siempre acababan por descubrirlo, le daban una paliza y lo devolvían a tierra o lo embarcaban constantemente vigilado hasta que llegaba de nuevo a Tánger.
Descubrió que mientras le pegaban si reía, le dejaban en paz así que por mucho que le dolieran los golpes se reía como un loco y éstos cesaban.
Cuando consiguió llegar a Andalucía por fin lo hizo pegado a los bajos de un camión que iba hacia Tarifa y una vez allí en la primera parada que hizo el conductor huyó. Estuvo escondido en los campos durante dos días y finalmente tomó un autobús hacia Cádiz. No pude evitar mi exclamación:
- Yo vivo en Cádiz.
Mirándome se echó a reír y me respondió:
- Allí fui a pedir ayuda a los curas y estuve viviendo con una señora llamada María Angeles quien se encargó de buscarme trabajo y legalizar mi documentación.
Continuó hablándome de su experiencia en Granada de la que aprendió el saber en quien confiar y de quien apartarse. Al no tener un lugar para vivir y poco dinero hasta que cobrase su primer sueldo en la construcción, dormía en el parque a la intemperie, pegado a su maleta. Ese era el lugar de reunión de otras personas que estaban aún peor que él porque se consideraba afortunado de tener al menos un trabajo y una esperanza. Tuvo que marcharse de aquel lugar ya que una noche le ofrecieron droga y él no quiso probarla. Al día siguiente se habían llevado todo lo que había en la maleta menos sus fotografías. Estuvo aún varias noches más en la calle pero ahora se quedaba en una especie de plaza donde solamente vio a un hombre que también dormía allí. Se llamaba Miguel y a través de él consiguió que otro chico de la construcción que vivía en Granada le alojara en su casa.
Durante el trayecto quise que comiera algo pero no aceptó alegando que llevaba comida suficiente que le había preparado su madre para el viaje. Le dí mi número de teléfono por si necesitaba algo para que me llamase. Lo guardó en su carpeta junto con las fotos.
Cuando dejamos el barco le deseé mucha suerte y le dije de nuevo que me llamase algún día aunque no necesitara nada para saber si estaba bien.
A veces me pregunto si pudo encontrar trabajo en Granada. En sus planes existía la posibilidad de que si no lo encontraba allí, viajaría a Valencia.
No he vuelto a saber nada de Yassin y me pregunto dónde estará ahora ese muchacho de mirada triste y si su ilusión y esperanza han tenido la recompensa que merece.
A él, le dedico esta historia, que me autorizó a escribir. A él y al arrojo y valentía de sus pocos años.

viernes, 3 de julio de 2009

AÑORANZA



Sombras que languidecen
temblorosas,
olor a pétalos de rosas
distendidas.
Susurros de seres nocturnos
que caen
en el dulce letargo
de la inconsciencia.
¡Grita la noche!

Lecho vacío
de tu ausencia,
mas aún permanece
en la almohada
la huella de tu esencia.
La luz tenue
que penetra tímida
la ilumina.
¡Llora la luna!

Reloj que desgranas
las horas
de la madrugada,
insomnes.
¡Tu recuerdo, ahora, duele!

sábado, 27 de junio de 2009

E N V I D I A




E … n la mente un solo afán

N … o aceptar que otros triunfen

V … oces que atormentan

I … nsensibles a la bondad

D … eseos que queman

I … mposibles de soportar,

A … tesorando mezquindad.

sábado, 6 de junio de 2009

M E N T I R A S





M.. entes que desvarían

E..ntre la rabia perdidas.

N..oches de pensamientos

T..anto tiempo contenidos.

I..ntentando abrir heridas

R..escatando la maldad

A..brir los labios y hablar

S.. in razones.

miércoles, 3 de junio de 2009

DICEN



Dicen que a las palabras
se las lleva el viento
y solo lo escrito, queda.

Sin embargo a través de ellas
todo un alma
se puede descubrir
¡Nada ni nadie
lo puede impedir!

En busca de ilusiones voy
y de sueños
que no cumplí
aún estoy aquí
a pesar de que, de mi vida
ya no soy el dueño.

A través de una ventana
abierta hacia el cielo
me llega el reflejo
de las estrellas al brillar.

Su calor y su fuego
queman el hielo
que hace frío a este lugar.

Mientras .. en un rincón
una guitarra llora y se desgarra
¡desgranando una canción!

lunes, 1 de junio de 2009

ATRAPADA




Como cada noche
me buscas
sin pensar
si puedo o no estar
dispuesta

Es ya una obligación
darte la satisfacción
como respuesta.

Calladas sombras
son testigos
de silencios en mi alma
escondidos

Y todas las mañanas
seco la almohada
de lágrimas mojada.

Mis sentimientos
me devoran
mis pensamientos
se arrastran
hacia otro lugar.

Un ayer cercano
y a la vez distante
atrapa mi corazón
en cualquier instante.

Es mi castigo
seguir contigo
cabalgar juntos
por un camino
que no quise torcer.

Y cuando la razón
traspasa los límites
de la cordura
el presente se hace locura
atado a otra imagen
a otro anhelo
por el que aún muero
aunque tú no lo quieras ver.

viernes, 8 de mayo de 2009

TUS PALABRAS



A través de tus palabras
y sin darte cuenta
¡¡Yo puedo leer tu alma!

Entre puntos suspensivos
adivino que eres seductor
y posesivo.

Entre subrayados
sé cuándo estás enfadado
aunque digas que no.

Tu desprecio y desdén
abraza los paréntesis
con frenesí.
¡Apasionado eres, sí!

A través del interrogante
tras mis preguntas
veo que eres arrogante
¡y te gusta!

Nunca podrás engañar
a quien entre palabras se desliza
por mucho que luches
porque desnudo tus sentimientos
y quedas ante mí
vulnerable y triste.

Entre mis dedos
arrastro tu sufrimiento
y tocando las letras
¡te acaricio!

Con tu mayúscula
me gritas
y me tiras a la cara tu desamor
con la "negrita"

¡Es inútil! ¡Ya no!
Para mí el color negro de tu palabra
machacada con rabia
¡de tu amor me habla!

sábado, 25 de abril de 2009

EL SILENCIO



Dicen que el silencio
no tiene palabras
y que sólo se puede oír en él,
el eco de las que el viento arrastra.

Sin embargo yo te digo
que están ahí
unas veces calmadas,
otras dormidas

Pero cuando estallan
un cuchillo puede cortar ese silencio
que se hace denso
pesado y triste.

Es entonces cuando el eco se pierde
en la lejanía
lleno de susurros y roces
y es entonces
cuando llegan a mí, sus voces.

jueves, 23 de abril de 2009

¡AMIGO MIO!




Amigo querido,
anhelado,
miles de veces buscado,
¡cuántas sensaciones
en mi corazón
has despertado!

Atrapada
entre tus brazos
voy deslizándome
por todas las estaciones
de tu vida

Un verano cálido
un otoño de colores
un invierno gélido
una primavera de flores.

Eres compañero fiel,
me ayudas en mis decisiones
me alegras en las verdades
y me alejas del ahogo
de las mentiras,
cuando te tomo.

Y cuando llega la noche
avanzando en las horas
y en el sueño entrando,
tú, quieto y a mi lado
y el nuevo momento esperando
en el que con gozo
entre en tí de nuevo.

Las historias se entrelazan
y me sumerjo
en tu mundo
y cuando llega el alba
tu huella aparece
en mi almohada.
El placer que me das
me estremece
y en latidos se convierte
haciéndome vibrar.

Contigo pasé
de niña a mujer
salí y entré
en ese mundo de deseos
de tensión y locura
y a veces la amargura
dejó alguna que otra lágrima
rodar por mis mejillas.

Amigo mío,
juntos viajamos
entre las nubes
como pájaros volamos
por encima de las urbes.

Yo, sentada
tú en mi regazo apoyado
a veces
entre mis brazos
bien apretado.

Compañero de esperas
delante de mí
o en la trasera
en mi bolso de mano
o en la maleta
envuelto entre papeles
o en una carpeta
pero siempre ahí
esperando
que tus hojas acaricie
para llevarme de nuevo
en ese largo viaje de placer
por tus páginas
y tus historias.
¡Amigo mío tus letras
siempre grabadas
en mi memoria!

sábado, 18 de abril de 2009

TU Y YO




Mi inquietud
no es tu inquietud.
Mis deseos
ya no son los tuyos.

Mi ímpetu
por explorar
todo lo que me rodea
para ti es risa
e ironía
porque piensas
que en mi vida
ya no cabe
ni el conocimiento.
ni la ciencia,
tampoco otra filosofía
que de ti, no venga.

Palabras y gestos…
a veces ni eso,
hay entre los dos.

Tú me dices
que yo vivo inmersa,
en mi mundo
de sueños.
Que no siento la cabeza
y que me duermo,
entre lo absurdo
e irreal.

Quieres ser dueño
no solo de mi cuerpo,
también de mi alma.
Dirigir mis pasos,
y establecer las reglas
pero a la medida,
de lo absoluto y cierto
de la tuya.

Crees que no acepto
que el pájaro de la juventud
ya voló
y quieres colocar en su lugar,
una marioneta,
para los hilos mover,
según tu forma,
sin saber,
que siempre existe
y existirá,
esa parte de mí
que tú ni nadie
conocerá jamás.

Y es en ese momento
a solas,
en ese recuerdo imborrable,
donde persigo,
mis ansias de vagar,
por caminos,
que nunca imaginarás
que sigo.

Somos como la noche
y el día.
Tú, todo reproche
y yo, melancolía.

Construimos juntos,
lo que debimos,
yo según tu instinto,
y tu deseo.

Pero ahora quiero manejar
mi propia historia,
no desde tu realidad,
sino desde mi memoria
y las ganas de libertad.

EL VIAJE



Esos ojos tuyos,
traspasando las barreras
de su color oscuro,
me muestran en su espejo
y a la deriva, pateras,
surcando las olas
de un embravecido mar
y en ellos veo el reflejo
de una lágrima rodar.

Atrapada
tu mirada en la mía,
doliéndome el brillo,
deslizándose por mi rabia
el sentir de tu destino

Empujada
al letargo del sueño
que veo en tus pupilas.
Arrastrando
el calor de una manta
pegada a tus rodillas.

Tus manos tiemblan
queriéndose cubrir
las doloridas piernas.
¡Qué largo el camino
que recorriste, pequeña!
¡Qué triste viaje!

Eres fuego,
devorándome las entrañas
y caigo en la oscuridad
de tu miedo,
sintiendo
sensaciones extrañas.

Y mientras tú callas,
yo me hundo en las tinieblas
de tu pozo de ilusiones.
Ahogándome
en ese abismo de horrores.

Avergonzándome
al pertenecer a este mundo
donde tú no tienes ¡nada!
y a otros en cambio les sobra
¡frialdad en sus corazones!.
Quisiera abrazarte
Pero mis pies
se detienen
Porque me siento culpable

Dos preguntas me hieren
¿Qué hizo tu país
para evitarte el venir?
¿Qué hace el mío
para no dejarte ir?

jueves, 16 de abril de 2009

RECUERDOS




Arrebatada,
por la brisa de tu boca.
Tus besos me dieron la vida
curaron mis heridas
y me hundieron
en el embeleso
de nuestra pasión loca
abrasándome en su fuego.

Pasaron las horas
desgranándose en caricias
en el reloj
de nuestro deseo
que hoy son
de entre mis recuerdos,
delicias
restos apenas de cenizas
que a un soplo del aire
¡se reavivan!

Tus manos fueron
expertas buscadoras
de tesoros escondidos.
Tus labios
se abrieron paso
por intrincados caminos
buscando apagar
la sed de nuestros sentidos
y calmar también,
el hambre que
el uno del otro sentíamos.

Tu te deslizabas
suave y dulce
robándome
hasta el último aliento.
Y hundiéndonos
en la locura
de nuestros pensamientos
nos fundimos
¡los dos en uno!

Sentimos fluir
la electricidad.
Fuimos canales abiertos
hilos conductores sedientos
en la oscuridad
de nuestras vidas.

Miramos juntos
un horizonte iluso
y se abrazaron en él
las ansias.

Traspasamos los límites,
arrancamos las barreras
y en nuestra ceguera
construimos
un irreal castillo
donde tu eras
¡el hombre ideal!

Yo, tu princesa,
vestida de gasas y tules
bailando al compás
de la música celestial
de aquella danza

Mas cuando dieron
las 12 en el reloj
el encanto se esfumó
y cada cual
a su mundo real
¡regresó!

Sin embargo,
cuando llega la noche
y se enciende la luna
y aunque estemos
separados en la distancia
por cordilleras y montañas
nuestros pensamientos
traspasan las fronteras
y se abrazan de nuevo
en ese momento
y en el mismo camino
de ¡aquella magia!.

lunes, 13 de abril de 2009

RESURGIR




Embargada,
poseída,
por una extraña fuerza.

Voluntad
arrancada
desde lo más hondo.

Arrastrada
en los recuerdos
de tristes viviencias.

Implicada
en guerras
que hizo suyas,
de experiencias doloridas.

Intentando resurgir
de cenizas,
de apagados fuegos.

Toma de su vida
las riendas
y de nuevo empieza.

Queriendo abrir corazones
con sus historias
llenas de sentimientos
y sinsabores.

Desgranando palabras
y el tiempo
en los relojes.

Pasando páginas
de un libro viejo,
sintiendo añoranzas,
pasión y fuego,
que grita en letras
y llora en lágrimas

Decidida ya
por el camino
que reflejó su espejo

Abriendo carminos,
apartando piedras,
¡escribiendo!.

ANSIEDAD



¿Quién eres tú para decirme que no pongo nada de mi parte para cambiar?
¿Quién eres tú para desafiarme gritándome y enfureciéndote porque hace mucho tiempo que vivo en un mundo de ansiedades sin fin?
¿Cómo te atreves a reprocharme, indicarme, repetirme una y otra vez que yo puedo combatir esto que siento?
¡Tú no eres nadie! No tienes derecho a censurarme porque no eres capaz de entender por más que lo intentes lo que realmente siento en mi interior.
Mírame a la cara y escúchame con el corazón y la mente no solo con tus oídos.
Voy a explicarte lo que sucede en mi cuerpo cuando la crisis de ansiedad se hace latente:
- Estoy bien, me siento bien, veo a la gente pasar a mi lado, caminar delante o detrás de mí. Estoy paseando tranquilamente, disfrutando de la brisa de la tarde, del sol de la mañana, del azul del cielo, de la playa, de las olas que combaten a lo lejos y me siento feliz. De pronto todo cambia bruscamente. Trago saliva y siento como si la garganta no existiera y hubiera desaparecido la sensibilidad. Es como si esa saliva entrara en un pozo sin fin y me mareo pero a la vez me digo que no pasa nada, que debo relajarme e ignorar esa manera de percibir el paso de algo tan natural. Justo después esa saliva se hace tan espesa que algo le estorba al pasar. Es como si los músculos de mi garganta se hubiesen quedado tan pegados y formando una barrera tan fuerte que ya ahora es el aire el que no puede pasar y ¡me ahogo! Existe tal bloqueo que comienzo a sentir miedo y cuanto más miedo más saliva que tragar. Como la barrera continúa invisible, estrechando más y más el paso, el miedo envía su alerta al cerebro y es entonces cuando la visión se hace borrosa y me siento al borde del desmayo. Entonces comienzo a notar como si la vida se escapara de mi cuerpo y… ¡me muero!
Dime, ¿eres capaz de sentir lo que yo siento y vivir ese momento en el que estoy cayendo en ese abismo sin fin?
¡No y mil veces no! ¡No eres capaz de entender! ¡Sólo de juzgar!
A mi única y exclusivamente puede comprenderme alguien que viva lo mismo que yo. Alguien a quien también se le escape la vida. Alguien que se hunda como yo en el mismo foso oscuro de ese padecimiento que tu, de manera despectiva, dices que lo provoco yo misma.
Pues entonces intenta comprenderme y apoyarme en ese momento en el que la vida se me va. ¡Dame tu mano y ayúdame a caminar! ¡Trasmíteme seguridad, valentía y fuerza para superar ese momento tan amargo en el que se apodera de mí esa sensación horrible! ¡Mírame y háblame sin palabras! Que tus ojos sean mi guía en la oscuridad que en ese momento me embarga. Que tu voz arrastre el miedo y que tu comprensión se lleve la inseguridad.
Ahora que me has dejado hablar… ahora que he intentando expresar con palabras lo que realmente me ocurre…. ahora te toca a ti comprenderme y no negarme el derecho a sentir lo que siento porque forma parte de mí y tendré que vivir durante el resto de mi vida con esto. Al menos no me hagas, sin haberlo vivido ni sentido en tu propia piel…. ¡reproches sin fin!

Vacío




Cuando te fuiste de mi lado no lloré. Me ayudó la rabia al recoger tu diagnóstico: ¡Metástasis!
La frialdad e indiferencia entraron en mi corazón y como en un cristal golpeado con fiereza, se quedó allí fragmentado en miles de pedazos y atrapado en él, mi dolor se congeló. Dos meses después te llevé flores del campo, descuidado por tu ausencia. Los recuerdos pasaban por mi mente.
Días enteros abrazando la esperanza.
Tu mirada vidriosa. Decían que dormías pero yo veía una lágrima brillar que a veces resbalaba por tu cara.
Tu fuerza desprendiéndose de ti, haciéndote prisionero del desaliento y esclavo de tu enfermedad.
Ahora me paseo entre tus árboles y cuando llueve, del olor a tierra mojada se desprende el aroma de aquella colonia que usabas.
Rescaté la carta que te escribí de niña.
Cuando es de noche miro al cielo. ¿Será verdad padre que ahí estás tú?

domingo, 29 de marzo de 2009

INQUIETUD



Mi conciencia dormida reposa,
sobre el aliento de una lágrima,
de placer henchida.
Me pregunto ¿dónde está mi alma?.

¿Qué oscuros pensamientos me dominan?
¿Qué delirios leves, sueños breves,
ansias de paz deseo alcanzar?

Mi alma y yo añoran algo...
que no sé dónde está.
Mi alma y yo añoran algo ...
Dios, ¡no sé ya dónde buscar!.

domingo, 22 de marzo de 2009

SENSACIONES




En mis sueños apareces
y me hablas en susurros
que son para mis oídos
¡delicias!

De mi mente
te vas apoderando
y con suavidad me acaricias
lentamente.
Yo, esperando,
me estremezco
al sentirte

En voces te conviertes
y sobre mí te deslizas.
Yo, impaciente.

Las cenizas del ayer
conviertes,
en fuego que se eleva,
en recuerdos
que se sublevan.

Mi memoria es
como un volcán que arde,
nube que se evapora,
tormenta que se transforma
en huracán que absorbe,
todo lo que toca.

Un lamento que se pierde
en la lejanía
y entre calladas sombras
se oye su cántico,
su letanía.

Benditas las horas
que cabalgan en la noche
queriendo alcanzar la luna
y besarla,
en un inmenso cielo
de estrellas aún por brillar.

Tu sombra ensanchada,
alargada a veces,
siempre va conmigo.
Y en mi mundo de sueños
¡se pierde!

Trato de atrapar los hilos
de la marioneta que
ante mí, baila.
Pero en su compás fiero
huye, ¡se escapa!

Invisible manto
de las hojas
que de los árboles
caen,
en un otoño de colores
¡ávido!

Gotas de rocío en las flores
que su sed sacia.
Alameda poblada
de grandes acacias.
Inmenso mar
que refleja en sus aguas
una tormenta
que poco a poco,
¡estalla!

Con tu brisa, abrázame.
Con la lluvia de tu inspiración,
poséeme.
Con esos versos que queman,
bésame.
Pero déjame alcanzar mi pluma
y convertirte en poema.

miércoles, 18 de marzo de 2009

PRISIONERO

Sé que en mi amargura
hoy traspasé
el límite de la cordura
y avancé
hacia la locurade mi abandono.

Estoy aquí escondido
en un túnel apartado,
en la miseria perdido,
y en el fuego atrapado
de las ansias
que me queman las entrañas.

Arrastrado
por la sustancia
que corre por mi sangre
entrando despacio.
Pierdo el hambre
y el cansancio…

Y mientras me hundo
en el abismo de la droga
la realidad de mi mundo
en mis pensamientos, se evapora.

Se alejan las horas
y aparecen las sombras
que silenciosas me rodean.
Viene la inconciencia
y entre sus dulces brazos
muere mi débil rechazo.

Unos ojos negros
me persiguen,
una carita redonda
que me hiere
allá donde voy, me sigue.

No sé si vuelvo o no
hacia la verdad,
o aún estoy
en un imposible sueño
por descifrar.

Nunca fui
de mi vida el dueño,
siempre me sometí
a la esclavitud de una dosis
y a pesar de los reproches
de mi conciencia
al despertar
de ese largo viaje
siempre me paraliza
la gran ausencia
de días y noches.

Siento en mi interior
una gran desdicha.
Miro al pasado y quiero
de un trazo borrarlo,
pero me duele el alma
al no lograrlo.

Enemigo cruel
¿qué hiciste conmigo?
aparté de mi camino
familiares y amigos.
¡Todo se fue!

Y esta soledad que arrasa
todo lo que toca.
Y se mueren los deseos
al cruzar esa delgada línea
que todo lo trastoca,
que me engaña.

Entre mi presente y futuro
ya no hay distancias.
Y no tengo nada seguro
de si aquí me quedo
o quizás me vaya.

Poco a poco
los ojos se cierran
y me adentro en el pozo
de esta cruel guerra.
¿Me estaré volviendo loco?
o ¿sólo estoy ciego?

Quizás si mañana puedo..lo dejo.
No sé…puede ser …
la oscuridad ha vuelto
¡Ya no puedo pensar!

viernes, 23 de enero de 2009

DETRAS DE LA MIRADA



A mi padre
Jamás podré olvidar tu mirada
porque me descubrió sin palabras
el dolor que anidó en tu alma
hasta que sólo existió ... ¡la nada!



- Papá, ayúdame con este problema. Es muy complicado para mí.
Germán se sentó y cogió el bolígrafo. Su hija, expectante le dejó hacer. Su padre era un lince con las Matemáticas. Empezó a garabatear en un papel aparte, fórmulas y más fórmulas.
La niña le miraba. Estaba usando la raíz cuadrada y ella pensó que no tenía por qué hacerlo.
Después de diez minutos y dos folios llenos de números, Germán comienza a ponerse nervioso porque bailan en su cabeza y cuando los traslada al papel pierden sentido para él. ¡Ha olvidado el Algebra! Con pesar le dice a la niña:
- Lo siento Gema. Esto es demasiado para mí.
Ella, entre risas, le susurra al oído:
- Pero papi si no hay problema que se te resista. ¡Venga!
Germán, con gesto cansado vuelve a atacar el problema con idéntico resultado. Enfadado consigo mismo rompe el papel y exclama:
- Gema de verdad que no puedo con él. ¡Cada vez son más difíciles!
Su hija con una mirada de interrogación le estampa un beso en la mejilla y con cariño le apremia:
- Anda trae. Mañana le consultaré al profesor. ¡Te estás haciendo viejo papi!



Germán estaba cansado, muy cansado. No sabía lo que le pasaba pero llevaba ya varios meses levantándose con gran esfuerzo por las mañanas y la jornada de trabajo se le hacía eterna. Tenía problemas de concentración y eso le angustiaba tanto que por las noches no conseguía dormirse antes de haber dado más de mil vueltas en la cama.
No quería alarmar a su mujer por eso no le había comentado nada. Pediría una cita para visitar a su médico y hablaría con él.
Una tarde regresó casi a las diez de la noche. Cuando salió de trabajar cogió su coche y puso rumbo hacia su casa pero de pronto no supo dónde estaba. Comenzó a inquietarse y cuanto más lo hacía más se apoderaba de él el nerviosismo y la intranquilidad. Finalmente decidió bajarse del coche y comenzó a pasear pero seguía sin reconocer lo que le rodeaba.
Los latidos de su corazón le golpeaban con fuerza en el pecho. Un pitido se apoderó de sus oídos y la saliva se le hacía espesa en la boca impidiéndole tragar. ¡Le faltaba el aire y empezó a marearse!
En un último esfuerzo para no perder el sentido, se paró delante de un escaparate como si mirara algo detenidamente pero lo que estaba haciendo en realidad era respirar profundamente, retener el aire en sus pulmones y luego exhalarlo pausadamente, intentado recuperar el control. Poco a poco fue serenándose. No sabía cuánto tiempo había estado delante de aquel escaparate. A través del cristal veía expuesta una gran colección de ropa interior de mujer. Miró a su alrededor con la vergüenza reflejada en su rostro y exclamó:
-¡Dios mío, pensarán que soy un pervertido!
Continuó andando un poco más y un grito de júbilo se escapó de su garganta:
-¡Por fin!
Tuvo que desandar el camino para buscar el coche. Ya no tenía ninguna duda. Un edificio se alzaba majestuoso delante de él con su cúpula redondeada. Era la catedral de su ciudad y gracias a ella había podido orientarse.
Cuando llegó a casa tuvo que mentirle a su mujer al decirle que se había encontrado con un amigo y tras unas copas y un rato de charla había perdido la noción del tiempo. A Belén todo le pareció natural porque confiaba ciegamente en Germán.
Esa noche durmió de un tirón y al día siguiente se creó la obligación ineludible de la visita médica aunque ahora estaba prácticamente seguro de que había sufrido un cuadro de stress.


Belén había oído a su marido dar tantas vueltas en la cama que al final había sido ella la que no había podido conciliar el sueño. Pensaba que Germán podía tener algún problema en el trabajo lo cual no era de extrañar. La Empresa en la que trabajaba tenía que reducir costes de producción y sabía por él que una de las alternativas a tomar era despedir a algunos de sus propios compañeros ya que él era el Responsable del personal. ¡Difícil tarea! pensó Belén Seguro que es eso lo que le ha tenido preocupado todos estos días.
¡Qué lejos estaba de la verdad!
Cuando Germán visitó al médico, éste coincidió exactamente con él. Había sufrido un cuadro de stress y ansiedad provocado por los acontecimientos de los últimos meses. Quiso que descansara unos días pero ante la insistencia del propio Germán de que precisamente ahora no podía faltar de la Empresa, le recomendó largos paseos y unos ejercicios respiratorios que debía practicar en el momento en que los problemas le sobrepasaran.

- Papá puedes ayudarme a hacer unos ejercicios sobre la potencia de una raíz y la raíz de una raíz?
Las palabras de su hija le parecían un trabalenguas sin sentido alguno. Estaba agotado, incapaz de poder hacer nada más esa tarde. Era su tarde libre pero tenía que ayudar a su hija.
Resignado empezó a manejar las raíces cuadradas. Esta vez no podrían con él.
Su hija lo miraba con orgullo:
- Papi no hay nada que se te resista en cuestión de números.
Cuando llegó al final Germán no tenía claro el resultado. Su cabeza era un caos y la jaqueca había estallado con tal fuerza que le hizo vomitar. La niña asustada llamó a gritos a su madre:
- Mamá, mamá, ¡Papá no se encuentra bien!
Belén acudió enseguida. Germán era presa de temblores y tenía una fiebre altísima. Llamó al médico para que le visitase en casa ya que en esas condiciones no quería que saliera a la calle.
Cuando el médico llegó, comenzó a regañarle:
- Pero bueno Germán, te dejo unos días y empeoras. ¡Tendrás que tomarte las cosas en serio!
Según el médico, al cuadro de ansiedad que presentada se le sumaba una gastroenteritis incipiente que ya daría la cara. Eso explicaba la fiebre. Le recetó varias cosas para tomar y le prohibió terminantemente que asistiera al trabajo, al menos hasta pasados tres días.
Sin embargo los días se prolongaron y cuando se incorporó al trabajo parecía haber envejecido años. Se encerró en su despacho totalmente apático y ni siquiera salía para tomar un desayuno. Horas y horas entre números y papeles que cada vez se amontonaban más y más en su mesa. Casi no hablaba con sus compañeros limitándose tan sólo a cumplir su jornada hasta que llegó el día en que recibió el último y gran mazazo que dio al traste con la mermada vitalidad en la que vivía.

- Pasa y siéntate.
El director de la Empresa le miró con compasión. Buscando las palabras adecuadas y sin querer mirarle a los ojos comenzó:
- Germán… quiero que comprendas que así no puedes continuar. Te propongo que lo pienses detenidamente porque te ofrezco la jubilación por enfermedad o una baja por depresión porque tengo que buscar un sustituto para tu trabajo. Estoy al borde la quiebra. ¡Ya no puedo aguantar más esta situación!
Germán bajó los ojos. El era un controlador nato de sus emociones y sentimientos pero en esta ocasión una lágrima rodó por su cara. El director siguió:
- ¡Te pondrás bien! Si quieres tómate algunos meses tan sólo y cuando te encuentres mejor de nuevo hablamos y te incorporas a tu puesto.
Se levantó con un nudo en la garganta asintiendo con la cabeza, sin pronunciar palabra alguna.
El director le estrechó la mano, le dio unos golpes en la espalda y le deseó una pronta recuperación. Germán regresó a su casa y se metió en la cama. En esos momentos no estaban ni su esposa ni su hija.

27 de marzo de 2002.
Este es el día en que llegué a casa después de un examen y te encontré durmiendo padre. Toqué tu frente y estaba ardiendo. Puse un hielo frío en ella envuelto en una toalla y estuve vigilándote hasta que la fiebre remitió. Cuando mamá llegó se quedó pensativa y triste.

12 de Abril de 2002.
El cumpleaños de mi mejor amiga. No quise ir porque quería acompañar a mamá que te llevaba al Hospital. Con el tratamiento que te pusieron para la depresión te veíamos empeorar. Fueron muy pocos los días en que te levantaste de la cama y si lo hacías era para sentarte en la butaca en la que estoy ahora, repasando cifras, buscando letras que me lleven hasta ti porque me perdí tantas horas a tu lado que ahora ya es demasiado tarde para poderlas recuperar. Los médicos te cambiaron el tratamiento. A más depresión más pastillas. Era como si tuviese ante mí una simple operación matemática: cuanto mas… tanto mas. Yo me pregunto ahora padre ¿cuál sería la raíz cuadrada de tu sufrimiento? Muchas veces pienso también que dolor no es igual a lágrimas porque no he podido llorarte. Estoy aquí ahora buscando fechas que se conviertan en flechas para que abran mi herida y saquen la rabia contenida en forma de torrente sin fin, para calmarme y poder sentirte de nuevo.

27 de Junio de 2002.
El día de tu cumpleaños. Tengo en mis manos la tarjeta que te regalé. Tú querías que le pusiera números y letras como cuando aprendiste a leer y a contar. De la “a” a la “z” y del “1” al “10” y cuánto más grande los pusiera mejor. Quisiste también que usara colores para cada uno de ellos y sobre todo el rojo y el verde. Al final, mamá y yo firmamos con la inicial de nuestros nombres que se repetía cada vez más grande. La de ella en rojo y la mía en verde, los colores que más te gustaron.
Ese día no dejabas de mirarme.

28 de Septiembre de 2002.
Tengo en mis manos el informe de aquella prueba tan rara que por fin te mandó un médico joven que empezó a trabajar en el Hospital porque lo de la depresión a él no le acababa de convencer. Por aquel entonces casi no tenías ganas de comer y te estabas quedando en los huesos. A veces te observaba y parecía como si la cuchara fuese a caer de tus manos. Bueno la realidad es que todos perdimos las ganas de comer por aquel entonces pero no la fuerza para obligarnos porque teníamos que seguir viviendo. En cambio para ti padre era como si no quisieras vivir. Muchos meses después supe que la realidad era que no podías no que no lo desearas.

3 de Noviembre de 2002
Debajo del informe y casi pegado a él veo el último recibo del pago de aquel Centro de Día que nos aconsejaron para ti. Por las mañanas mamá tenía que hacer las compras y la comida y desde las 9 que venían a recogerte en un autobús no volvían a traerte hasta las 5 de la tarde. Después nos tocaba a las dos cuidarte y estar a tu lado. Cuando le decía a mamá que aprovechara que yo tenía que estudiar para que ella saliera yo me quedaba haciendo mis tareas. Tengo grabada en mi mente aquella mirada tuya con un interrogante cuando viste los papeles en los que yo hacía los cálculos buscando la solución a un complicado problema. Casi lo tenía ya resuelto pero faltaba algo importante, un número que se quedó olvidado en el papel y por eso no podía llegar a completarlo. Al pasarlo a limpio en el cuaderno lo olvidé y casualmente tenía un círculo rojo sobre él.
Me cogiste la mano con dificultad y yo me dejé hacer. Con mi propio dedo conseguiste indicarme aquel número clave. Te miré extrañada y apareció una sonrisa en tus labios. Lloré de alegría porque en aquel instante pensé que te recuperarías. Quizás los médicos se equivocaban y tu enfermedad en vez de evolucionar se moría en aquél gesto tuyo indicando que sabías y conocías lo que yo estaba haciendo. ¡Pobre ilusa de mí! Al día siguiente ya no movías tus manos.

18 de Noviembre de 2002.
Tu último día en el Centro. Recuerdo que estaba preparándome para marcharme al Instituto y oí unos gritos ininteligibles. Intentabas decirle algo a mamá y ella no te comprendía. Me acerqué y te dije que escribieras lo que querías o que me lo indicaras con letras. Recuerdo las tablillas de madera en las que grabe números y el abecedario para que pudieras comunicarte con nosotras componiendo con tu dedo frases sencillas para ti.
Por fin pude comprender que no querías ir más a aquel Centro y que deseabas quedarte en casa. Mamá te dijo que si pero que a cambio tendrías que salir con ella a pasear por las tardes. Con un movimiento de cabeza dijiste varias veces que sí. Todo quedó arreglado. No te obligaríamos a ir si tú no querías. Nos hiciste algo de chantaje porque al día siguiente no te levantaste de la cama y permaneciste todo el día durmiendo. ¿Se te olvidó salir? Varias veces fui a tu cama y verdaderamente estabas dormido. Oía tu respiración tranquila. El sueño fue tu consuelo en esos meses de invierno en los que el frío calaba los huesos. Una tarde llegó mamá y yo estaba durmiendo contigo, bien arropados los dos y tú habías cogido mi mano.

25 de Diciembre de 2002.
Un billete de autobús. ¡Menudo susto nos diste! Casi vamos a dar parte a la policía y todo. En un descuido la puerta de la calle se quedó entreabierta. No sé qué paso por tu cabeza aquel día. Te fuiste y cogiste un autobús. ¿Hacia dónde? ¡Ni siquiera tú lo sabías! pero estoy segura que una luz brilló en tu mente. Recuerdo que durante la navidad te gustaba preparar la comida y sorprendernos con tus platos. Eras muy buen cocinero y mamá estaba encantada contigo. Fui a llevarte el desayuno y cuando observé la cama estaba vacía, con la huella aún caliente de tu cuerpo. Salí a la calle a buscarte como una loca pero no pude encontrarte. Cuando mamá regresó yo estaba llorando desesperada sin saber qué hacer. Durante horas te buscamos y cuando íbamos a llamar a la comisaría para ver si allí sabían algo, un vecino que te reconoció te trajo a casa. Traías en la mano bien agarrado, el billete de autobús en el que se refleja la fecha y el trayecto. Cuando llegaste padre, lloré pero de alegría porque volvías con nosotras.

1 de Enero de 2003
Estoy de vacaciones. Mamá ha salido para hacer las compras. Cada vez que me quedaba contigo a solas yo te hablaba y te hablaba porque muy dentro de mí sé que tú me escuchabas. Mamá decía que tú ya no entendías nada que era imposible, que nunca había visto en tu cara un gesto que denotara que la comprendías.
Pero aquel día padre yo te estaba contando lo bien que me lo había pasado en la excursión a la que había ido el Domingo anterior, con mis primos. Juro que una lágrima resbaló por tu cara y no fue una ilusión como dijo mamá, no. Tuve que sacar mi pañuelo y acercarme a enjugarla y justo después de hacerlo tus labios se movieron en una sonrisa y creí oírte decir que me querías. Te apreté entre mis brazos y le imploré a Dios que te hiciera regresar de ese mundo en el que ya llevabas perdido demasiado tiempo. ¡Sólo tenías 42 años! ¡Toda una vida por delante! Al día siguiente cuando nos levantamos tus ojos estaban cerrados y tu cuerpo frío.
Te fuiste sin una palabra porque ya no las podías pronunciar. Te fuiste sin una queja porque no te quejaste jamás. Te marchaste en ese espacio que existe entre el sueño y el despertar.

Tengo guardadas todas estas cosas en una caja como si de un tesoro preciado se tratase. Pero es que para mí lo es. La tengo escondida para que mamá no me la pueda quitar. Cada uno de Enero abro la caja y me pongo a recordar. Quiero rescatar de mi memoria tus gestos y tus palabras, tu olor y tu mirada, y sobre todo quiero recordar esa última mirada tuya que durante unos momentos me hizo tan feliz.
En la tapa dibujé cifras y letras que componen dos palabras. Las cifras están en rojo y las letras en verde como a ti te gustaban.
Las cifras son el uno, de nuevo el uno y luego el dos mil tres También están el cuatro y el dos.
1/1/2003: La fecha en la que se escapó tu presencia de nuestras vidas
42: La edad que tenías cuando te marchaste.
Las letras: A Germán, mi padre, a quien nunca podré olvidar.