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jueves, 3 de noviembre de 2011

HOMENAJE A LORCA.

Es difícil, imposible, diría yo,
poder plasmar los sentimientos
de vuestro dolor,
en los versos
de un poeta incierto.

No alcanzan las rimas
en las estrofas,
ni tan siquiera existe la prosa
que con sus palabras
pueda hablar
de las heridas
de vuestras almas,
de cómo es el desgarro
de un corazón.

Existe una gran grieta
donde la cordura se quiebra,
y la locura avanza firme,
segura.

Entre escombros,
cemento y piedras,
vuestros seres queridos,
yacen.

Y esas moradas
donde existían
alegres miradas,
están ahora destruidas
y la hiedra de sus jardines,
cubierta de polvo,
ya no treparán por sus paredes.

En tan sólo unos segundos,
el caos y la desolación,
vuestras calles,
vuestro pueblo,
asoló.

Quejidos,
ayes y gritos,
desde la tierra
esparcían su eco
hacia todos los rincones.
La lluvia de las explosiones se recuerda,
con miedo, con terror.

Unos quietos,
inmóviles
ante la sorpresa,
reflejada en vuestras caras.
La mente castigada,
de manera brutal
sin poder asimilar
lo que os sucedía.

Otros en carrera loca
sin saber siquiera,
hacia donde vuestros pasos
encaminar,
el instinto os hablaba
de que os teníais que salvar.

Lorca,
bello pueblo,
la naturaleza os despoja
de todo aquello
que tanto amabais.

Mirad a vuestro alrededor,
la solidaridad atrapó una nube
y sobre vosotros lloró su lluvia
se convirtió en fuerza y ayuda,
también en esperanza.

Se reconstruirá vuestra ciudad.
Y el poeta que hoy os escribe
desde su corazón
¡también se alegrará!

viernes, 12 de agosto de 2011

AMARTE CON TODAS LAS LETRAS



Amor, hoy quiero amarte
con todas las letras
del abecedario,
que juntas sean cometa
y dejen el calendario,
del tiempo que pasa lento
y te susurren al oído
cuánto te amo, en cada momento.

Amarte es fluir lentamente
desde mi corazón
hacia el tuyo,
querer quedarme en él para siempre.

Besarte,
tocar el cielo con mis manos,
beber el néctar de tu deseo.

Correr hacia los lugares
donde vive tu recuerdo,
callar mi grito
cuando pueda herirte.

Chocar los cuerpos enardecidos
buscando placeres secretos,
chirriar el sonido
cuando el vacío se quede.

Descender una escalera
desde lo más alto
y saber que ahí abajo
tú me esperas.

Enorgullecerme de tenerte,
estremecerse los sentidos
con tan sólo pensarte.

Florecer aún, en la primavera
germinar el fruto
a pesar de que ya no pueda.
Fundirse el hielo ante tu mirada.

Generar la fuerza para construir
gran fortaleza de sueños,
aunque sean solo quimeras.

Horadar la tierra y plantar árboles
hendiduras sin dolor de llanto
y que desde arriba se vislumbre
su manto.

Imaginar que alcanzo la luna,
inhalar el aire que tú respiras
guardarlo para ti,
aunque no me lo pidas.

Jadear ante tu insistencia,
jugar con fuego para quemarnos,
y extender los dedos
hasta tocarnos.

Que sean hogueras esos sueños
y que tú y yo, ahí estemos
para descifrarlos.

Llenar de rocío, tu escarcha,
para que llueva sobre mi cuerpo.
Llegar a estremecerme
entre tus brazos
mirándome en tus pupilas.

Nacer de nuevo en ti,
nevar la lluvia en tu cuello
y dejar que la huella permanezca.

Oropeles de colores
en la cima de una montaña,
oro a cambio de plata.

Piel y entrañas
que se unan,
postrándose ante el Dios de la tierra.

Rey de la Naturaleza
remembranza de otros reyes
que lucharon en el pasado,
con destreza.

Sabiduría en tu palabra
cuando hablamos,
saltar los dos de alegría
cuando como niños pequeños,
jugamos.

Truncando nuestros mundos
turnando las costumbres,
tú y yo siempre en la cumbre
de este amor inmenso.

Urdiendo una gran trama
urna de recuerdos felices,
donde vivirá nuestra calma.

Volátiles y difusos
veremos volar sus cenizas,
cuando seamos viejos.

Xilófono que afloja las cuerdas
y el sonido se difusa
atravesando los espacios.
Zaguán donde me tomas para
ser de tu morada, la dueña.

Amor, te he amado,
desde la “A” hasta la “Z”.

LA IMPACIENCIA


SI PUDIERA MIRARME


Y SE DESHIZO EL VELO


jueves, 24 de febrero de 2011

IMAGINACION



Agonizan los suspiros
en mi boca
en la otra
palabras que gritan
se convierten en roca
pisotean
destruyen
y el eco las magnifica
poderoso.

Yo las convierto
gozoso
en un murmullo
huyendo
hacia otros mundos
otros caminos.

Laberintos intrincados
donde me pierdo
y puedo ser
volcán que arde
mar que se agita
fiera o tranquila
en flor o marchita.

Mi cara está mojada
pero no lloro, no,
no son lágrimas
es la lluvia que la acaricia.

Mi alma cabalga
al compás del viento
y a galope tendido
cruza el firmamento.

Y mientras vuelo
como ave en el cielo
por entre mis sueños
oigo desde arriba
apagado y lento
un portazo violento.

Mis ojos se clavan
en el azul del infinito
y se deslizan
entre algodones blancos
de las nubes que pintan
muñecos de nieve.

Mis manos hilvanan
entre hilos invisibles
figuras que me hablan
y a mis oídos llega
su murmullo
convertido en sinfonía.

No sé si es una canción
o la gran imaginación
que compone una melodía
y va forjando el corazón
de un poeta.

SUFRIMIENTO




Se desvanecen los momentos
en la noche callada y triste
que oscurece el dominio
de la mente que respira
en lo más hondo
en la caverna oscura
de la locura y del dolor.

Gastado cuerpo que se consume
envenenada su esencia
rancio ya su perfume
y deformes los rasgos.

Cansado letargo que no acudes
y en tu ausencia
la caída se acelera
en esa escalera de horror.

Apagaron su luz las estrellas
y el viento silbó su huella
entre los restos de la razón
despojando del último vestigio
a un gastado corazón.

viernes, 11 de febrero de 2011

jueves, 10 de febrero de 2011

LA MASCARA DE MI SOLEDAD




En la oscura sombra
alargada,
casi infinita
que sobre mí se cierne

En esa grieta
sombría,
quieta,
oculto mi gran secreto

Este amor profundo,
desmedido y sin fin,
que ahora sepulto

Desgarro mis pensamientos
en hilos invisibles
donde dolor y sufrimiento
ya no son posibles

Las rocas del olvido,
ese tiempo sin sonidos,
indiferente y frío,
yacen ante mí

En la oscura piedra
se dibuja
como por arte de magia,
la máscara de mi soledad

Mi piel se funde
y esa capa dura y prieta
ahora lleva mi cara
que en ella se hunde

Guardián de sueños locos
vigía de un amor que naufraga
así mis ojos ya no te verán

Ya puedo alzar mi mano
en un adiós sin retorno
ni vuelta atrás.