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lunes, 12 de abril de 2010

¡TRISTE Y DULCE MAR!



El puerto está vacío
de barcos
de navíos
sólo unos pocos botes
restos de aquel naufragio.

La tarde silenciosa
se arrastra entre la llovizna
ya se convirtieron en escarcha
las lágrimas vertidas.

Dársena callada
desfiladero de imágenes
retinas quietas
inmóviles.
Corazones que entre sus grietas
el dolor se abre
se acumula
profundo.

Marineros y capitán
tripulantes
alejados de este mundo
ante el ímpetu
de tus olas gigantes.

Traicionero mar
tan azul, tan grande
hicíste llorar
a hijos y a madres.

Musa de poetas
plasmada en versos
adornado en letras
Testigo de besos
de amantes locos
que ante ti
juraron eterno amor
abrazados
fogosos.

Paz y a la vez infierno

Lecho de sirenas
que hechizaron con su canto
a perdidos barcos
Es tal tu inmensidad
¡triste y dulce mar!

2 comentarios:

victormanuelguzman@yahoo.com dijo...

El mar es una fuente de inspiración para expresar en palabras.
Este poema tan hermosamente narrado, con una agudeza descriptiva impresionante, donde la escritora María Ascensión nos lleva de la mano por un viaje de reflexión y sensibilidad.

Con mi admiración y cariño
Víctor Manuel Guzmán

Mª Ascensión dijo...

Víctor Manuel.. gracias por venir hasta mi blog para leer mis pobres letras, amigo. Un abrazo inmenso y eso sí, toda mi admiración hacia tu obra poética.